Hay un cartel al costado de la RN 237 que dice «Cuidado, dinosaurios». No es una broma. Es la bienvenida a uno de los recorridos más extraordinarios que puede hacer una familia desde Neuquén capital: la ruta que atraviesa los yacimientos paleontológicos más importantes del continente, donde los gigantes que dominaron la Tierra hace millones de años siguen apareciendo entre las rocas del desierto neuquino.
Neuquén no es solo cordillera y lagos. Es también la provincia con el circuito paleontológico más importante de Sudamérica, con museos, sitios de excavación activos y experiencias que convierten a cualquier visitante, chico o grande, en paleontólogo por un día. Y el otoño, con su clima seco y temperaturas moderadas, es la estación ideal para recorrerlo.
Por dónde empieza todo: Villa El Chocón
A 83 kilómetros al sur de Neuquén capital por la RN 237, Villa El Chocón es la primera parada obligada. El camino ya prepara el ambiente: carteles de dinosaurios al costado de la ruta, el embalse Ezequiel Ramos Mexía apareciendo entre las bardas y un paisaje desértico que, paradójicamente, fue hace millones de años una zona subtropical llena de lagunas y vida.
El Museo Paleontológico Ernesto Bachmann guarda el hallazgo que cambió la historia de la paleontología mundial. En 1993, Rubén Carolini, un mecánico aficionado a buscar fósiles en sus horas libres, descubrió la tibia de un animal desconocido. Lo que siguió fue el desenterramiento del 70% del esqueleto del Giganotosaurus carolinii, el dinosaurio carnívoro más grande del mundo, superior incluso al Tyrannosaurus Rex. Su nombre significa «lagarto gigante del sur» y lleva el apellido de quien lo encontró. Carolini se convirtió en leyenda local, y el museo en el motor turístico que salvó al pueblo tras la privatización de la represa.
Además del Giganotosaurus, el museo exhibe al Bajadasaurus pronuspinax, una especie con espinas dorsales hacia adelante que podían alcanzar 1,20 metros, y restos fósiles de plantas, minerales y huevos con embrión del Neuquensaurus. La entrada es libre y gratuita.
Para los más chicos, el programa «Paleontólogo por un día» los equipa con chaleco, pincel y pala para desenterrar réplicas de fósiles en la arena, con certificado incluido al final. Esta actividad está sujeta a condiciones climáticas y disponibilidad de personal, por lo que conviene consultarlo al llegar al museo.
Afuera del museo, sobre las orillas del embalse, hay huellas reales de dinosaurios en las rocas. Y el Cañadón Escondido, una quebrada de 80 metros de profundidad a 3 kilómetros de la localidad, permite ver fósiles vegetales y rastros de dinosaurios en capas de sedimentos que son, literalmente, páginas del Cretácico.
Antes de visitar, confirmá horarios llamando al museo: 299-4217858 o escribiendo a museoernestobachmann@gmail.com. Los horarios pueden variar según la época del año.
La segunda parada: Plaza Huincul y el herbívoro más grande del mundo
A 85 kilómetros de Villa El Chocón por la RN 237 y la RN 22 está Plaza Huincul, donde el Museo Municipal Carmen Funes guarda al otro protagonista del circuito: el Argentinosaurus huinculensis, considerado el dinosaurio herbívoro más grande del mundo. Sus dimensiones son difíciles de procesar en una sala de museo: se estima que medía entre 30 y 40 metros de largo y podía pesar hasta 80 toneladas.
La combinación de ambos museos en un mismo día es posible y vale la pena. El carnívoro más grande y el herbívoro más grande del mundo, separados por menos de dos horas de ruta, todos los accesos asfaltados, todo saliendo desde Neuquén capital.
La parada para quienes quieren ir más lejos: Proyecto Dino
A 100 kilómetros de Neuquén capital, cerca de Añelo, está el Centro Paleontológico Lago Barreales, conocido como Proyecto Dino. No es un museo convencional: es un sitio de excavación activo donde los visitantes pueden participar en trabajos de campo junto a paleontólogos reales. Más de 1.100 piezas fósiles de vertebrados han sido recuperadas de este lugar, además de restos vegetales y moluscos del Cretácico.
La experiencia es más exigente que los museos de Villa El Chocón y Plaza Huincul, y el acceso requiere un vehículo en buenas condiciones. Para quienes buscan algo más que vitrinas, Proyecto Dino es el punto donde la paleontología deja de ser contemplativa.
Cómo organizar el recorrido desde Neuquén capital
La lógica del circuito es sencilla. Todos los destinos principales están conectados por rutas nacionales asfaltadas y salen desde Neuquén capital en dirección sur y este. No necesitás 4×4 ni preparación especial para acceder a Villa El Chocón o Plaza Huincul.
Una manera de organizar el recorrido:
- En un día: Neuquén capital, Villa El Chocón y regreso. Tiempo suficiente para el museo, el Cañadón Escondido y las orillas del embalse.
- En día y medio: Se agrega Plaza Huincul con pernocte en Cutral Có, que tiene buena oferta de alojamiento y gastronomía.
- En dos días: El circuito completo incluyendo Proyecto Dino, con tiempo para explorar sin apuros.
En otoño el calor del verano que castiga el desierto neuquino ya no está. Caminar por las orillas del embalse o recorrer el Cañadón Escondido en esta estación es una experiencia diferente. La luz de la tarde sobre las bardas coloradas del este neuquino tiene una calidad que no tiene ninguna otra época del año.
Un circuito que no se parece a ningún otro
La Ruta de los Dinosaurios de Neuquén no compite con los lagos ni con la cordillera. Es otro tipo de viaje: uno que pone en perspectiva el tiempo geológico, que conecta a los chicos con la ciencia de una manera que ningún libro puede replicar y que revela una cara de Neuquén que la mayoría de los visitantes no conoce.
Desde Neuquén capital, Mara tiene los vehículos y el conocimiento de las rutas del este provincial para que el recorrido arranque sin complicaciones desde el aeropuerto o desde la ciudad. Si organizás el circuito en familia o en grupo, consultanos antes de salir. El cartel de «Cuidado, dinosaurios» aparece antes de lo que esperás.


