La transición de invierno a primavera en la cordillera neuquina no es un cambio de un día para el otro. Durante varias semanas conviven condiciones de las dos estaciones en el mismo trayecto: hielo residual en las primeras horas de la mañana, barro por deshielo durante el mediodía, y ripio que cambia de consistencia según la humedad acumulada. Preparar el auto para esta época exige un criterio distinto al del protocolo de pleno invierno.
Hielo residual: el riesgo que nadie espera en septiembre
El error más común de esta época es asumir que, como ya no nieva, el riesgo de hielo desapareció. En sectores de sombra, curvas orientadas al sur o tramos cercanos a cursos de agua, el hielo nocturno puede persistir hasta bien entrada la mañana, incluso con temperaturas diurnas agradables. Los autos que preparamos para circuitos cordilleranos en septiembre mantienen la misma revisión de neumáticos que en pleno invierno, aunque el resto del kit ya empiece a aligerarse.
Deshielo: más agua, más barro, más atención en ripio
El aumento de caudal en ríos y arroyos de montaña, sumado al deshielo en los caminos de ripio de mayor altura, cambia la consistencia de esos tramos: lo que en invierno era nieve compacta o hielo se vuelve barro blando durante buena parte del día. Verificamos la altura al piso recomendada para cada circuito específico y, si el destino lo requiere, sugerimos una camioneta 4×4 en lugar de un SUV convencional.
Amplitud térmica: el otro factor que cambia todo
La primavera cordillerana tiene una de las mayores amplitudes térmicas del año: mañanas cercanas a cero grados y tardes que pueden superar los quince, en el mismo día. Eso exige un sistema de climatización que funcione bien en ambos extremos, y una presión de neumáticos calibrada pensando en el promedio del día, no solo en la temperatura de salida desde Neuquén capital.
Qué se mantiene del protocolo de invierno
- Líquido lavaparabrisas anticongelante, todavía necesario en las heladas matutinas de septiembre.
- Cadenas disponibles en el baúl si el circuito incluye zona cordillerana por encima de cierta altura.
- Kit de emergencia con manta térmica, porque una demora al atardecer en la cordillera todavía puede significar temperaturas bajo cero.
Qué cambia respecto al protocolo de pleno invierno
- Menor prioridad en el sistema de calefacción, aunque se mantiene operativo para las mañanas frías.
- Mayor atención a la aptitud del auto para barro, en lugar de nieve compacta o hielo grueso.
- Verificación de suspensión, porque los caminos de ripio ablandados por el deshielo generan más desgaste que en pleno invierno con el suelo congelado y firme.


